En medio de la batalla

Todos tenemos algo por lo que estamos luchando en estos momentos. Tiempos difíciles siempre han venido, y gracias a Dios los hemos superado. Sin embargo, el cuerpo se cansa. ¿Quién no ha tenido un mal día de vez en cuando? Aquí es donde lo único que quisieras es rendirte porque ya no quisieres seguir. ¡No! Aquí es cuando en vez de deprimirte más, te debe hacer recordar y valorar mejor los días buenos, las personas comenzamos a valorar más  cuando nos comienza a hacer falta algo.

Ese es el motor para despertar el día siguiente. Si, Dios tiene una promesa para cada uno de nosotros, pero eso no significa que no vas a hacer nada para llegar a ella. Tienes mucho trabajo por hacer, y si aún no has comenzado, ¿qué estás esperando? Quizás tengas algunas excusas para ya no seguir, pero te voy a convencer de lo contrario.

Si las cosas no son como las esperabas, algo que pasa bastante,  no es para decepcionarte o desesperarte, o decidir retroceder. Romanos 8:28 “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” Nada pasa solo porque si, personalmente no creo en las casualidades. Siempre hay una razón, aunque no sepamos cuál es. Pueda ser porque tú mismo lo hayas provocado o porque Dios te haya puesto en tu camino una prueba que debes superar. De todo podemos sacar algo bueno, algo que aprender, algo que te va a servir el día de mañana. La experiencia es la mejor maestra.

No estamos solos, aunque no veamos a nadie a nuestro alrededor. Hebreos 13:5 “Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: Nunca te dejaré; jamás te abandonaré”. ¡Si tenemos a Dios, lo tenemos todo! Tenemos a nuestra familia y amigos que nos apoyan, talvez no del modo que quisiéramos, pero están para nosotros, en ellos podemos encontrar la paz que necesitamos en medio de pruebas difíciles.

¿Rendirse es de cobardes? De antemano te digo, nunca de los nuncas debes perder la fe. Descansa hasta que las cosas ya no dependen de ti, cuando ya no puedes hacer nada más, cuando ya diste todo de ti y un poquito más, puedes retirarte con la frente en alto. Mientras eso no ocurra, continua, las cosas no se han acabado y mañana es otro día con diferentes oportunidades diferentes a las de ayer. No te rindas a medio camino, o cuando por haragán o porque el miedo no te deja hacer lo que debes de hacer. No complazcas siempre a tu cerebro de regresar a tu zona de tranquilidad, rétalo, rétate a ti mismo. 
                               
La vida no viene con instrucciones, pero tenemos guías, y todos los caminos que decidamos recorrer serán los necesarios para cada uno. Seguir a Dios te llevará no a un camino fácil, sino a tu verdadero camino, y no viajarás solo si le tienes en tu corazón.

Gracias por las pruebas que nos pones, por los momentos felices, tristes, por todo lo que tenemos, no solo materialmente hablando. Tengo fe que todas las pruebas por las que paso tienen una excelente enseñanza para mí, y no son solo para hacer más difícil la vida. Dame la fuerza que necesito para poder superar todo obstáculo, porque solo contigo puedo superarlo. Porque todo es para bien aunque nos cueste creer. Amén.

Te puede interesar:





                               

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vecino del pecado

¿Qué sabes del amor?

Del Porno a Cristo pte 1